EL DIAGNOSTICO DE SIMULACION EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGIA FORENSE

 

 

Fernando César Romero

http://www.psicologema.com/pericia-psicologica

 

 

Indice:

I.-

Introducción

II.-

Definición legal del concepto de simulación

III.-

Definición del concepto de simulación en psicología forense

IV.-

El diagnóstico de simulación mediante la evaluación psicológica

V

Diagnóstico diferencial

 

 

I.- Introducción:

El término “simulación” denota un tipo de conducta que pueden presentar algunos examinados durante la evaluación psicológica que se practica con objetivos jurídicos. Hasta el presente, no ha existido una definición que abarque y la vez circunscriba taxativamente el concepto de simulación en el campo de la psicología forense. Algunos criterios que suelen esgrimirse pertenecen al dominio de la psiquiatría, con lo cual la definición del concepto resulta sesgada. Ahora bien, si se toma la conceptualización psiquiátrica, el diagnóstico no trasciende las limitaciones de la psiquiatría, pues el método de evaluación de la psiquiatría forense carece de validez científica. La psicología forense ha estudiado en profundidad algunas de las facetas vinculadas a la simulación; por ejemplo, la referida a la falta de credibilidad de declaraciones de menores. El objetivo del presente artículo importa una definición psicológica del concepto de simulación como así también el señalamiento de algunos índices a los fines del correspondiente diagnóstico, los cuales se elucidan a partir de la experiencia en la evaluación pericial y en el control de casos, como asimismo en aportes efectuados en otros estudios sobre el tópico[1].

 

II.- Definición legal del concepto de simulación:

La Tabla de Evaluación de Incapacidades Laborales (Decreto 659/96 del PEN) establece la siguiente definición: “SIMULACION: Producción voluntaria de síntomas psíquicos o físicos falsos o exagerados, motivados por la consecución de algún objetivo, como la obtención de compensaciones económicas. METASIMULACION O PERSEVERACION: Caracterizada por descripción de síntomas desaparecidos o patología ya curada. SOBRESIMULACION: Exageración de síntomas subjetivos que pudieran subsistir.” Por otra parte, el baremo denominado “Normas para la Evaluación, Calificación y Cuantificación del Grado de Invalidez de los Trabajadores Afiliados al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones” (Decreto 478/98 del PEN) establece criterios similares. Ambos baremos señalan que el producto de la simulación está constituido por falsos síntomas. Tales definiciones concuerdan con la definición psiquiátrica del concepto de simulación[2].

 

III.- Definición del concepto de simulación en psicología forense:

En primer término, cabe destacar la ausencia casi total de simulación en la evaluación clínica. Vale decir, la simulación se presenta en evaluaciones psicológicas forenses. En la actividad de competencia profesional de la psicológica forense se pueden observar, además de los apócrifos síntomas inherentes a cuadros psicopatológicos representados conscientemente con una finalidad predeterminada, la simulación de indicadores testológicos, falsos relatos sobre padecimientos de síntomas y casos de falta de sinceridad de declaraciones –cuales implícitamente incluyen el concepto de simulación. Desde el punto de vista psicológico forense, simulación es todo tipo de representación que realiza un entrevistado en el marco de la evaluación pericial psicológica con el objetivo de obtener algún beneficio personal, o bien de evitar el cumplimiento o imposición de una sanción, o bien de ocasionarle algún perjuicio a otro. Tal definición implica las restantes características:

A)    Voluntad del acto: Comprende la conciencia y la dirección intencional de la acción. Los factores constitucionales de la psicopatología son ajenos a la voluntad del sujeto. Del mismo modo, la simulación nunca es inconsciente.       

B)    Limitación temporal de la simulación: Asimismo comprende la coordenada temporal, pues la simulación no discurre indefinidamente en el tiempo. En efecto, la simulación implica la disociación instrumental del actor, vale decir, una disociación voluntaria y consciente, ya que si la disociación fuera inconsciente, no habría representación de psicopatología alguna, sino trastorno mental. Por lo tanto, el simulador en algún momento cesa la simulación, ya que no la puede sostener permanentemente en el tiempo.

C) Modalidades de simulación: La representación en virtud de la cual el entrevistado efectúa la simulación admite dos modalidades, la planificada y la espontánea. La representación planificada se da cuando el examinado estudió previamente un libreto que es el objeto de la representación durante la evaluación pericial psicológica. La otra modalidad es la representación espontánea. Ahora bien, éstas son modalidades que en la práctica no se hallan de modo puro, pues la representación de un libreto, por lo general, también incluye una cuota de representación espontánea.

D) Campo de la sesión pericial: El marco de la sesión pericial implica la constitución de un campo. Según José Bleger, Temas de PsicologIa, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, año 1984, pág. 14: “en la entrevista tenemos configurado un campo, y con ello queremos significar que entre los participantes se estructura una relación de la cual depende todo lo que en ella acontece.” Ello reviste singular importancia si se tiene en cuenta que en la sesión pericial, además del entrevistado y del perito psicólogo designado, pueden llegar a intervenir consultores técnicos (art. 458 del CPCCN) o peritos de parte (art. 259 del CPPN). Pero una mayor distorsión del campo de la sesión pericial se presenta cuando intervienen terceras personas. En estos casos, el campo de la entrevista se torna disfuncional. Un ejemplo paradigmático de ello lo constituye el siguiente caso. Un menor fue entrevistado bajo condiciones normales por la perito psicóloga oficial, quien informó que el entrevistado rehusó manifestar comunicación alguna sobre el contenido de su denuncia, en la cual había manifestado haber sido víctima de abuso sexual. Ahora bien, el campo de la entrevista psicológica normalmente configurado contrastó con el campo de la entrevista psiquiátrica forense en la que intervino un tercero allegado al entrevistado que constituyó el apoyo que facilitó la simulación de síntomas.

E) Representación: El concepto de representación se define por oposición al concepto de expresión[3]. Existe una distinción semántica entre representación y expresión. En efecto, la distinción entre los conceptos de “representación” y de “expresión” fue realizada por Johann Jakob Engel hacia el año 1785, según informara Karl Bühler en su libro TEORIA DE LA EXPRESION, Editorial Alianza, Madrid, año 1980, págs. 54-72. Tal distinción intelectual parece una obviedad, sin embargo, no lo es. Por ejemplo, los psiquiatras forenses Antonio H. Bruno y Javier Cabello, Obra citada, no diferencian representación de expresión, sino que confunden un concepto con otro (Representación plástica: consiste en hacer presente por medio de la expresión psicomotriz el evento mórbido que se utiliza para el engaño”). Ha de tenerse presente que si el peritado se expresa, no ocurre representación alguna y, por lo tanto, no hay simulación. Pueden citarse las conclusiones de Johann Jakob Engel expuestas en su obra IDEAS PARA UN SISTEMA DE MIMICA (rememoradas por Karl Bühler, Obra citada, pág. 56) surgidas de su experiencia como crítico de teatro bajo las cuales se halla implícita una gran aproximación académica a la definición psicológica del concepto de simulación: “Cuando coinciden del modo más perfecto las palabras, el acento y el movimiento, y todo juntamente del modo más perfecto con la pasión, la situación y el carácter, entonces se presenta el mayor grado posible de verdad, y mediante esa verdad, el mayor engaño posible.” Vale decir, la simulación (el medio para el engaño) se consuma con mayor credibilidad cuando tiende a resultarle indistinguible al espectador la representación escénica de la expresión humana. Una diferencia respecto de la representación del entrevistado en la sesión psicológica forense está dada por la finalidad. El actor tiene por objeto de su representación actoral resultarle creíble al público a los fines del reconocimiento profesional, mientras que el peritado que simula pretende resultarle creíble al examinador con fines utilitarios. La otra diferencia es contingente. Se refiere al texto, el cual puede obedecer a un libreto, como en el caso de la representación escénica. Empero, cuando la representación del peritado es espontánea, la simulación se instrumenta a través de la fabulación y de la improvisación. Tanto en la expresión como en la representación intervienen el cuerpo, la voz, y el grafismo, pero la representación es siempre incompleta y discordante, mientras que en la expresión subyace la personalidad como totalidad. Por ejemplo, cuando el examinado expresa vergüenza, su rostro necesariamente se ruboriza[4]. En cambio, en la representación actoral el simulador se halla disociado del personaje que representa. Por ejemplo, si el peritado pretendiera representar la emoción de vergüenza será imposible que haya de ruborizarse.

F) Finalidades de la simulación: El aspecto teleológico de la simulación presenta distintas variantes, las cuales se exponen seguidamente mediante referencias a casos típicos:

a) Obtención de un beneficio personal: En los fueros civil y laboral el objetivo de la simulación es siempre la obtención de un beneficio personal, la indemnización por un supuesto deterioro psíquico reactivo. En el fuero previsional el objetivo de la simulación es la obtención de la jubilación por invalidez. En el área administrativa, los beneficios personales buscados son de dos clases, la pretensión de una mejor condición laboral, por ejemplo, el docente que ya no desea estar al frente de la clase y pretende la designación para cubrir un cargo administrativo, o bien, la concesión de una licencia laboral a raíz del supuesto padecimiento de alguna psicopatología. En el fuero penal, el beneficio pretendido por el interno es el pase a la unidad psiquiátrica del servicio penitenciario, donde obtiene mejores condiciones de alojamiento que en la cárcel. A causa del beneficio de las salidas transitorias se simulan bienestar, proyectos laboral, educativo, familiar, etc..

b) Evitación personal de una sanción: Por ejemplo, es el caso de aquellos procesados que buscan obtener la inimputabilidad mediante la simulación de un cuadro de psicosis o de demencia a raíz de lo dispuesto en el art. 34 del Código  Penal, o bien haber padecido un estado de emoción violenta durante el hecho con motivo del art. 81 inc. a).

c) Evitación a un tercero de una sanción: Suele presentarse mediante declaraciones que meretrices prestan ante el psicólogo, conforme el art. 250 quáter del CPPN, con la finalidad de evitar la incriminación penal del proxeneta.

d) Ocasionamiento de perjuicios a otro: Es el caso característico de las desavenencias matrimoniales que terminan en falsas declaraciones de maltrato y violencia doméstica o de abuso sexual con el objetivo de boicotear el vínculo parental-filial como represalia del despecho o como mera táctica procesal.

e) Ocasionamiento de un perjuicio a otro en vista a la obtención de una ventaja personal: En ocasión de la evaluación psicológica relativa al fuero penal también se presenta la simulación de abuso sexual con el ulterior objetivo de la obtención de un resarcimiento indemnizatorio en sede civil por invocación de secuelas psicológicas.

 

IV.- El diagnóstico de simulación mediante la evaluación psicológica:

En la sesión psicológica forense las manifestaciones del entrevistado que interesan evaluar se canalizan por medio del lenguaje, del cuerpo y del dibujo. En nuestra opinión, el axioma que debe regir el criterio para la determinación de la conducta de simulación debe implicar la imposibilidad del diagnóstico de la misma en casos de conductas no simuladas. Por lo tanto, sólo será índice diagnóstico de simulación, en contraste con los criterios de la psiquiatría, aquél que nunca se presente en conductas no simuladas, sino que las discrimine.

A) Representación planificada:

a) Discordancia del afecto con respecto del contenido del relato: En el caso de la representación planificada, cuando el entrevistado expone un libreto, ni su cuerpo ni su voz se hallan integrados a la palabra mediante la cual efectúa la comunicación. La psicología experimental ha demostrado que existe certeza cuando de lo que se trata es de identificar si la emoción que se expresa es agradable o desagradable (cfr. Paul Thomas Young, LA EMOCION EN EL HOMBRE Y EN EL ANIMAL, Editorial Nova, Buenos Aires, año 1946, págs. 34-38). Por lo tanto, uno de los indicadores que permiten formular la suposición de simulación está constituido por la observación de ausencia de expresión emotiva desagradable durante el relato referente al padecimiento de malestar anímico. Por ejemplo, un entrevistado puede estar preparado para relatar la sintomatología sobre la crisis de angustia. En estos casos, el peritado la representa mediante el relato, pero con carencia de tonalidad afectiva displacentera. A los días, en una segunda entrevista, se lo podrá interrogar nuevamente acerca del motivo de consulta (los síntomas), pero en está oportunidad el entrevistado habrá olvidado el relato dado en la primera entrevista, lo cual permite confirmar el diagnóstico de simulación. Otro caso de representación planificada se da mediante la sobreactuación de emociones. El caso típico es el llanto. Por ejemplo, una examinada estaba llorando de modo artificioso mientras manifestaba verbalmente hallarse deprimida por el supuesto padecimiento sufrido a raíz del hecho de litis. Sin embargo, al mismo tiempo del artificioso llanto se hallaba realizando un gráfico mediante una intensa presión del trazo, razón por la cual estaba proyectando la ausencia del estado depresivo que mediante el relato simultáneamente refería. En consecuencia, la incongruencia del contenido del relato respecto de la manifestación de índole emotiva permite formular la hipótesis de simulación, cuyo diagnóstico siempre se verifica por medio de la presencia de otros indicadores.

b) Discordancia del vocabulario respecto del dominio cultural: Cuando el peritado se halla instruido para exponer de modo literal la sintomatología correspondiente a algún cuadro psicopatológico, la exposición suele implicar un contraste con respecto a su cultura. Vale decir, no es esperable que un entrevistado se manifieste con terminología a la que sólo se accede a través de la lectura de bibliografía especializada.

c) Inconsistencia entre la sintomatología relatada y la conducta: Por ejemplo, el entrevistado puede hacer un profuso relato acerca de una gran irrupción de ansiedad tras un hecho que no le dejó secuelas físicas, pero con denuncia de secuelas psíquicas, y también relatar, en contraste, que unos momentos después del hecho se encontraba durmiendo normalmente.

d) Inconsistencia entre la sintomatología representada y el cuadro que se intenta simular: Por ejemplo, un entrevistado puede simular el padecimiento de esquizofrenia y en lugar de manifestar alucinaciones auditivas simula alucinaciones visuales. O bien, si simula un cuadro de demencia podrá manifestar el recuerdo de hechos recientes y simular, contrariamente a las características del cuadro, la amnesia de hechos muy pretéritos.

e) Inconsistencia entre la sintomatología representada y la producción testológica: La sintomatología que se representa de modo escénico tiene las caracterísiticas de las psicosis o de las demencias, según los psiquiatras Bruno y Cabello. Una examinada fingía una significativa desconexión con la realidad al tiempo de una grotesca producción en el test de Bender. En contraste, en el TRO produjo historias que denotaban todo lo contrario, esto es, la conciencia de interpretación y el carácter adaptativo de las relaciones interpersonales. Estos contrastes suelen tener lugar cuando se le hace notar al evaluado que la simulación que está montando no pasa inadvertida.

f) Discordancia entre los indicadores testológicos y las secuelas anímicas denunciadas: Se presenta cuando el malestar anímico denunciado a través de sus características como leve o entre leve y moderado presenta un número y calidad de indicadores que no se da ni aun en los casos más graves.

B) Representación espontánea:

a) Fabulación: Ha sido Hermann Rorschach (PSICODIAGNOSTICO, Editorial Paidós, Buenos Aires, año 1964, págs. 97-99) quien estableció los indicadores de la confabulación (tipo vivencial extratensivo, egocentrismo y originalidad asociada a baja calidad formal, pudiendo también incluir elevado zoomorfismo). Las manifestaciones del pseudólogo no tienen asidero en el pensamiento elaborado (por escasos recursos introversivos), lo que significa que necesariamente incurrirá en contradicciones e incongruencias diversas. En el campo de la psicología forense, la fabulación suele estar tematizada por fantasías de violación que algunas mujeres llevan a sede tribunalicia bajo la forma de denuncias, ya sea ubicándose ellas mismas como víctimas, ya sea ubicando a sus hijos.

b) Improvisación: La improvisación suele complementar a la representación planificada en casos de demandas civiles. También se la ha observado en casos penales en los que el imputado pretende hacerse pasar por psicótico, pudiendo ir improvisando respuestas a los distintos estímulos que van surgiendo durante el juicio oral. Una diferencia posible con relación al pseudólogo radica en que el improvisador puede llegar a disponer de recursos mentales introversivos. No obstante, al no conocer todas las variables del psicodiagnóstico ni de la psicopatología termina por incurrir en incongruencias.

 

V.- Diagnóstico diferencial:

En primer lugar resulta menester diferenciar simulación de resistencia. La representación no incluye ciertas restricciones del peritado. A diferencia de lo que ocurre con los pacientes que se hallan bajo el influjo de la transferencia positiva, los peritados suelen restringir sus producciones sin que ello constituya un acto de simulación. Por ejemplo, el número de respuestas en el test de Rorschach es en promedio menor en las evaluaciones forenses que en las evaluaciones clínicas. Este tipo de restricciones está determinado por la resistencia del examinado a la evaluación pericial en tanto la misma es vivida de modo invasivo. Por otra parte, también suele muchas veces observarse la simplicidad y el laconismo de las historias ofrecidas ante los tests de cuadros. Estos casos, por lo general, indican la incapacidad del sujeto para efectuar regresiones al servicio del yo. En consecuencia, este tipo de restricciones en las producciones no constituye simulación alguna, sino la proyección de determinados mecanismos yoicos o de déficit de los mismos. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la neurosis de renta o siniestrosis no constituye simulación. Hay una contradicción entre los decretos 659/96 y 478/98, pues el primero no otorga incapacidad, mientras que sí lo hace el segundo. En la neurosis de renta, como en toda neurosis reactiva, existen dos factores constitutivos, el predisponente y el precipitante. Por lo tanto, si el criterio del Decreto 659/96 fuera válido, esto es, si se ponderara exclusivamente el factor predisponente de la reacción vivencial anormal neurótica, ninguna neurosis reactiva importaría incapacidad psicológica, ya que en todas ellas interviene dicho factor.

 

 

 



[1] Las psicólogas Angela Tapias, Diana Patricia Bello, Jeymy Leandra Gonzalez y Vanessa Jeanine Vesga publicaron el artículo ENSAYO SOBRE CRITERIOS DE SIMULACIÓN DE PSICOPATOLOGÍAS PARA ARGUMENTAR INIMPUTABILIDAD EN PROCESOS JUDICIALES en el dominio http://psicologiajuridica.org/psj6.html, del cual tomamos la observación sobre la limitación temporal de la simulación. En cambio, otro tópico como el contraste entre algún informe previo y la producción del entrevistado no es válido para la determinación de simulación, pues el informe previo puede ser erróneo. También cabe disentir en cuanto al valor que pueda tener alguna prueba para el diagnóstico de simulación. Por ejemplo, que el test 16PF-5 arroje decatipos superiores a 7 no es índice de simulación.

 

[2] De acuerdo al DSM-IV BREVIARIO, Editorial Masson, Barcelona, año 2001, pág. 305: “La característica de la simulación es la producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos desproporcionados o falsos, motivados por incentivos externos como no realizar el servicio militar, evitar un trabajo, obtener una compensación económica, escapar de una condena criminal u obtener drogas.” Conforme se advierte, dicho manual adopta una definición fundada en el criterio sintomatológico. En el artículo de los psiquiatras forenses Antonio H. Bruno y Javier Cabello SIMULACION EN PSIQUIATRIA FORENSE publicado en Cuadernos de Medicina Forense, Año 1, Nº 2, año 2002, págs. 81-93, también se define la simulación a partir de la sintomatología. Dichos psiquiatras enumeran algunas variantes de simulación. Por ejemplo, denominan “disimulación” al ocultamiento de una psicopatología. Sin embargo, los psiquiatras Antonio H. Bruno y Javier Cabello no distinguen si se trata o no de una conducta adaptativa, como ser, la evitación de la irrupción de malestar anímico. Por ejemplo, una peritada al ser evaluada con motivo de una demanda por daños y perjuicios, en hechos postreros al litigio había sido reiteradamente violada sexualmente sin que comunicara por iniciativa propia ni los hechos indecentes de los que fue víctima ni el malestar anímico sobreviniente reactivo a los mismos, el cual se proyectó a través del psicodiagnóstico. La evitación de la evocación de la vivencia traumática puede constituir una mecánica defensiva (DSM-IV BREVIARIO, pág. 212: “esfuerzos por evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático”) y, por ende, ser ajena a la simulación.

 

[3] La expresión humana tiene tres sentidos. De acuerdo a Gordon W. Allport, PSICOLOGIA DE LA PERSONALIDAD, Editorial Paidós, Buenos Aires, año 1961, págs. 478-479, se refiere a las emociones, a la personalidad y al movimiento expresivo.

 

[4] Cfr. Charles Darwin, LA EXPRESION DE LAS EMOCIONES EN LOS ANIMALES Y EN EL HOMBRE, Alianza Editorial, Madrid, edición del año 1984, págs. 316–347.