EL HOSPITAL PUBLICO COMO MEDIO DE FRAUDE PERICIAL

 

 

FERNANDO CESAR ROMERO

http://www.psicologema.com/pericia-psicologica

 

 

   Por lo general, el fraude pericial psiquiátrico-legista comienza con la indicación del psicodiagnóstico que muchos peritos psiquiatras y muchos peritos médicos legistas efectúan, por supuesto, sin incumbencia profesional para ello. En el hospital público se dan curso a las indicaciones de psicodiagnósticos que dichos peritos médicos efectúan transgrediendo la Ley de Ejercicio Profesional de la Psicología, aun cuando el artículo 10 de dicha normativa dispone que el psicólogo no es auxiliar del médico mediante la derogación de una norma dictatorial. Vale decir, el hospital público, cual está sostenido por el tributo de la ciudadanía, se pone al servicio de la transgresión de la ley. Por otra parte, en el hospital público los psicólogos intervinientes son especialistas en el área clínica, pero no en el área de evaluación psicológica forense. Por ello, puede presumirse que esas evaluaciones periciales hospitalarias no siempre son correctas. Y peor aún, la avocación de los psicólogos que trabajan en el área clínica hacia el área de evaluación con objeto forense (para beneficio material de quienes transgreden la ley) priva de atención psicológica a los pacientes, quienes son los legítimos usuarios del hospital público. En el presente artículo se señala al hospital público como medio de fraude pericial a través de un ejemplo concreto. Se expone a continuación un caso que muestra cómo el Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario José Tiburcio Borda expidió un informe falso con finalidad maliciosa, lo cual terminó privando a una madre (aquí denominada “Señora Z”) del vínculo con su hija (lo que se denominaba “tenencia”). Para llevar adelante ese propósito, el Hospital Borda se valió del ardid del nombramiento de una concurrente a los efectos del informe pericial fraudulento y así quedar a cubierto las autoridades respecto de la responsabilidad sobre el caso. Se trata del Informe número 4758 expedido en sede administrativa. La fuente de datos está constituida por las copias del informe y de los protocolos que me fueron mostrados. A cada cita le sigue el análisis y la refutación correspondientes:

 

 “TÉCNICAS ADMINISTRADAS: Entrevistas Test de Bender HTP DHF Cuestionario desiderativo Psicodiagnóstico Rorschach”

 

“La entrevistada se presenta puntualmente a todas las entrevistas pautadas. Demuestra una actitud cordial y extremadamente correcta.”

 

Esta descripción de la entrevistada denota la presencia de una persona adaptada, lo cual viene a contrastar ut infra con otros pasajes del informe realizado por el Hospital Borda, por ejemplo, cuando aludió a una “actitud distante”. Si la actitud de la Señora Z fue extremadamente correcta, entonces la misma no fue distante.

 

“A lo largo de la entrevista relata diversas situaciones relacionadas con la problemática que se encuentra atravesando utilizando un lenguaje claro y descriptivo a través de una modalidad comunicacional donde prevalece el detallismo por sobre el contenido de las ideas expresadas denotando desapego.”

 

En este pasaje el hospital público dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires señaló la claridad del lenguaje, lo cual continúa indicando el carácter adaptativo de la Señora Z. Hay un inapropiado giro lingüístico en el informe que se halla en relación de contigüidad con la introducción errónea del desapego, el cual no es un rasgo de personalidad de la Señora Z, sino una interpretación incorrecta de la evaluadora, pues es incompatible que el relato denote desapego a la vez que a lo largo de la entrevista la Señora Z haya relatado diversas situaciones relacionadas con la problemática que se encuentra atravesando. 

 

“No se observan manifestaciones afectivas acordes a los contenidos del relato sino razonamientos que dan cuenta de sus conductas frente a diversos hechos de su historia vital.”

 

En una de las subsiguientes observaciones efectuadas por la entrevistadora se puede advertir que manifestó que la peritada se mostró predominantemente evasiva cuando debió referirse a su historia personal, contrariamente a lo expresado en el pasaje ut supra citado en donde la examinadora comunicó que la Señora Z realizó razonamientos sobre su historia vital (razonamientos que dan cuenta de sus conductas frente a diversos hechos de su historia vital). La inconsistencia de las expresiones del Hospital Borda prueba su entera arbitrariedad en las apreciaciones que ha formulado. Por otra parte, el tipo vivencial extratensivo que surge de la relación M / C en el test de Rorschach no indica las dificultades en las manifestaciones afectivas que imprudentemente la examinadora le atribuyó falsamente a la Señora Z.

 

“Asimismo se observan ciertas contradicciones en la lógica de su discurso que resulta difícil de sustentar.”

 

Tal afirmación resulta opuesta a lo expresado por la propia entrevistadora acerca del “lenguaje claro” de la peritada. Como podrá verse, las inconsistencias presentes en el informe del Hospital Borda son una constante a lo largo del mismo.

 

“Ha mostrado buena predisposición aunque su conducta frente al examinador fue distante y en ocasiones evasiva presentándose como escasamente permeable a la confrontación. Esta actitud predomina cuando debe referirse a su historia personal más allá de la situación actual.”

 

La examinadora observó que la Señora Z mostró buena predisposición, lo cual coincide con otra de sus observaciones sobre que la entrevistada demostró una actitud extremadamente correcta. Tales observaciones inducen a pensar en una peritada comprometida con la evaluación. Sin embargo, la examinadora sugirió que la Señora Z tuvo una conducta distante y evasiva frente a ella. Ahora bien, es imposible que sea evasiva y distante una entrevistada que ha ofrecido la cantidad de 54 respuestas en el test de Rorschach. El uso de la palabra “confrontación” usada por parte de la examinadora no hace sino hablar de sus aspectos contratransferenciales negativos (mala predisposición hacia la Señora Z), motivo por el cual debió de haberse abstenido de efectuar la evaluación, y por lo tanto debió de haber efectuado la pertinente derivación en lugar de haber falseado la información sobre la personalidad de la peritada.

 

Con respecto al apartado “EVALUACIÓN GENERAL” cabe efectuar el siguiente análisis:

 

“En el transcurso de las entrevistas, la entrevistada ha relatado con una modalidad que denotaba cierta dificultad para expresar afecto o emociones acordes a las situaciones que refiere.”

 

La Señora Z tiene capacidad de auto control, lo que no significa que no pueda expresar emociones acordes a los hechos que refiera. A juzgar por el tipo vivencial extratensivo de la examinada, no tiene dificultades para expresar sus emociones. Tampoco se advierte el funcionamiento exacerbado del mecanismo de aislamiento (afectivo) descripto por el psicoanálisis (cfr. J. Laplanche y B. Pontalis, DICCIONARIO DE PSICOANALISIS, Editorial Labor, Barcelona, año 1981). Por lo tanto, la referida afirmación carece de fundamento.

 

“Mostrando escasas posibilidades para el establecimiento de relaciones empáticas, estableciendo vínculos distantes.”

 

Ambos gráficos de la figura humana (HTP y Figura Humana) muestran a la persona dibujada con sus rasgos faciales y con los brazos separados del cuerpo, vale decir, direccionados hacia el mundo externo. En ello la Señora Z ha proyectado sus aptitudes vinculares. En el gráfico de la casa puede verse el dibujo de un sendero, a la vez que la ventana dejando ver una planta con flores. Ello también constituye la proyección de sus aptitudes vinculares. Asimismo, el test de Bender no muestra ninguna dificultad en el entrecruzamiento de las partes de una misma figura, lo que equivale a decir que no ha proyectado dificultades en las relaciones interpersonales. Por otra parte, en la primera catexia positiva del Cuestionario Desiderativo la examinada se identificó proyectivamente con el símbolo “libro” con la racionalización de “compartir conocimientos”. Ello muestra de manera categórica que la Señora Z no es una persona distante, sino que se halla abierta a compartir su riqueza espiritual con el otro. En la segunda catexia positiva se identificó con el símbolo “perro” habiendo ofrecido la siguiente racionalización: “son fieles, compañeros, buenos”. Por lo tanto, se concluye de manera inequívoca que la Señora Z posee una elevada capacidad de empatía, ya que la misma también quedó expresada de manera casi literal. Además, ante la lámina I del test de Rorschach ofreció la siguiente respuesta: “un cura, como dando la bendición”, en la cual ha proyectado su naturaleza de brindarle al otro lo mejor. En consecuencia, el informe del Hospital Borda es falso, pues la Señora Z, conforme han demostrado las técnicas proyectivas, no tiene dificultades vinculares ni falta de capacidad de empatía.

 

“Respecto de la problemática que transita se posiciona en un lugar con relación a los hechos que obstaculiza su posibilidad de implicarse en tanto muestra fallas en la interpretación de la realidad debido a una alteración del juicio.”

 

Según los valores que se obtienen del test de Rorschach, el F% = 31 y  el F+% = 88% se hallan dentro del rango de normalidad. Ello significa que el proceso secundario funciona adecuadamente. Tal apreciación también se corrobora con otros indicadores en las técnicas gráficas. Además, las racionalizaciones adecuadas de las respuestas que la peritada dio en el Cuestionario Desiderativo también permiten concluir que su juicio se halla conservado. Por otra parte, en el test de Rorschach no hay ningún fenómeno especial compatible con disminución del juicio. En consecuencia, queda demostrada la falsedad de la afirmación relativa a que muestra fallas en la interpretación de la realidad debido a una alteración del juicio.

 

“Se observa cierta rigidez así como un estado de alerta permanente y la implementación de defensas como la proyección masiva junto a otras de tipo obsesivas que sostienen sus impulsos hostiles ante una estructuración yoica débil e inmadura.”

 

Pasamos a analizar el test Cuestionario Desiderativo, lo cual también viene a refutar las afirmaciones del informe del Hospital Borda. Las producciones de la examinada se transcriben sintéticamente en el siguiente cuadro:

 

Catexia

Símbolo

Racionalización

1+

Libro

 Compartir conocimientos

2+

Perro

 Fieles, compañeros, buenos

3+

Jazmín

 Tiene muchas flores, es agradable, tiene lindo perfume, es delicado

1–

Baldosa

 Porque todos estamos pisando una

2–

Cucaracha

 Porque es fea

3–

Cactus

 Porque está lleno de espinas y está siempre a la defensiva

 

De acuerdo a la producción de la Señora Z, la misma logró superar con éxito la primera disociación instrumental, ya que no hubo ningún fracaso total, pues dio respuesta a cada una de las catexias, ni tampoco ningún fracaso parcial, puesto que no hubo elecciones antropomorfas, ni hubo ausencia de respuesta a alguno de los reinos. También sorteó con éxito la segunda disociación instrumental, pues no confundió los símbolos de la serie positiva con los de la serie negativa o viceversa, no valoró negativamente las elecciones positivas, ni positivamente las negativas, no eligió y rechazó un mismo símbolo, ni hay distancia inadecuada entre lo valorado y lo rechazado. Tampoco fracasó en la identificación proyectiva, ya que no hay pérdida de distancia entre el símbolo y los aspectos representados, no hay identificaciones plurales en una misma catexia, no hay elección de símbolos disgregados, débiles o amorfos, ni hay perseveración de un mismo reino. Tampoco hay racionalizaciones inadecuadas ya que no hay falla en la sustentación lógica, no hay sobredimensionamiento de la justificación, ni hay ausencia de racionalización (cfr. Celener de Nijamkin G. y col., EL CUESTIONARIO DESIDERATIVO, Editorial Lugar, Buenos Aires, 2004). Por lo tanto, el Cuestionario Desiderativo indica un significativo grado de fortaleza yoica. En consecuencia, es absolutamente falsa la afirmación sobre la estructuración yoica débil e inmadura que en el informe del Hospital Borda se le atribuyó a la Señora Z, pues la técnica que evalúa fortaleza / debilidad yoica ha demostrado, a través de un exhaustivo análisis, la fortaleza yoica y la perfecta integración de la personalidad de la peritada y, por lo tanto, descarta todo diagnóstico de trastorno de la personalidad y de psicosis.

 

   Con respecto a la proyección masiva, a la que alude el informe del Hospital Borda, no existe ningún indicador en el psicodiagnóstico que avale una afirmación tal. Por el contrario, la identidad integrada de la Señora Z, conforme lo ha demostrado el Cuestionario Desiderativo, descarta enteramente el uso del primitivo mecanismo de proyección masiva. La Señora Z posee una personalidad evolucionada de estructura neurótica, conforme muestran todas las técnicas administradas. Obsérvese, por ejemplo, el test HTP en el cual la Señora Z realizó emplazamientos centrados y trazos continuos, los cuales son propios de una personalidad que se organiza de manera adaptativa. Por otra parte, en el gráfico de la casa se observa la adición de gran cantidad de detalles, lo que revela el adecuado funcionamiento de los mecanismos de condensación y desplazamiento, característicos de la estructuración neurótica de la personalidad. El test de Rorschach no presenta una relación patológica de contenidos H+A / Hd+Ad, ni existen contenidos perturbadores fuera de los valores normales. Asimismo, muestra el empleo de variedad de determinantes asociados a formas bien vistas, a la vez que ausencia de fenómenos especiales de splitting y proyección masiva. Por lo tanto, queda totalmente refutada la manifestación del Hospital Borda, pues la Señora Z no emplea el mecanismo de proyección masiva, el cual es completamente ajeno a su estructura de personalidad.

 

   Por otro lado, la rigidez de la que habla el informe no existe en la secuencia del test de Bender, la cual es plástica. El informe del Hospital Borda también le endilgó arbitrariamente a la Señora Z un estado de alerta permanente. A los efectos de la computación del Indice de Realidad se toman en consideración determinadas respuestas esperables en el test de Rorschach. Ahora bien, de acuerdo a las respuestas dadas por la Señora Z, se computa un Indice de Neiger = 5 puntos, el cual se halla dentro del rango de normalidad de 5—7 puntos. Por consiguiente, no existe una conexión hipervigilante con la realidad, sino normal. En consecuencia, queda refutada la afirmación acerca del estado de alerta permanente atribuido de manera infundada por la examinadora.

 

“Intenta restituir a través de mecanismos agresivos que resultan fallidos.”

 

No hay índices de agresividad patológica en ninguna de las técnicas administradas. Sólo aparece el símbolo “cactus” en la tercera catexia negativa del Cuestinario Desiderativo, razón por la cual la agresividad no constituye un mecanismo. En tal sentido, de las 54 respuestas dadas en el test de Rorschach, ni tampoco en las técnicas gráficas existen símbolos que denoten que la agresividad se canalice de modo patológico. Por lo tanto, nada restituye por medio de mecanismos agresivos.

 

“Se evidencia cierta indiferenciación en cuanto a su identidad sexual.”

 

Esta afirmación se halla totalmente alejada de la verdad. Las técnicas administradas indican la adecuada identidad sexual de la Señora Z. En el gráfico de la figura humana la examinada ha dibujado una mujer que posee los siguientes rasgos distintivos de feminidad: resalta las pestañas, usa cabello largo, el mismo se halla peinado con raya al medio, usa blusa, la misma tiene puntillas en el cuello y en las mangas, y además usa pollera, la cual tiene puntillas. Por otra parte, en el Cuestionario Desiderativo se identificó proyectivamente con un jazmín, resaltando el aspecto floral, y las cualidades de perfume, agrado y delicadeza. A su vez, en el test HTP, en todos los árboles ha dibujado flores, vale decir, un símbolo femenino. Por lo tanto, la adecuada identidad sexual de la Señora Z se advierte por doquier en las técnicas administradas, lo que demuestra la inexactitud del informe del Hospital Borda.

 

“En cuanto al área intelectual presenta un nivel acorde a su educación aunque no aparecen intereses acordes a su educación artística.”

 

La abundante cantidad de respuestas originales bien vistas dadas en el test de Rorschach nuevamente desmiente lo afirmado por el informe del Hospital Borda, pues tales respuestas muestran los intereses artísticos de la examinada. 

 

“Apreciación diagnóstica”

“Trastorno paranoide de la personalidad”

 

Por cuanto se ha demostrado la incorrección de las observaciones formuladas en el informe, las contradicciones entre varias de ellas, y la invalidez de la evaluación por no tener asidero en los tests administrados, se infiere que el Informe 4758 expedido  por el Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario José Tiburcio Borda es falso y el diagnóstico efectuado, no sólo carece de fundamento científico, sino que es inválido, pues todos los índices que surgen del psicodiagnóstico denotan la personalidad adaptativa de la examinada. En efecto, el test de Rorschach no presentó ningún fenómeno especial que sea compatible con trastorno paranoide de la personalidad, ni tampoco los determinantes empleados permiten concluir que existan elementos disociados de la personalidad. Los determinantes empleados en el test de Rorschach denotan la ausencia de ansiedad persecutoria. La cantidad de 54 respuestas dadas indica que la Señora Z se mostró comprometida con la evaluación, lo cual descarta el rasgo de desconfianza característico del trastorno paranoide de la personalidad. La ausencia de proyección patológica descarta todo tipo de conducta celotípica o sentimiento persecutorio. El Cuestionario Desiderativo, entre otras convergencias, demuestra la fortaleza yoica de la examinada y, al igual que las demás técnicas, la integración de su personalidad, mientras que el test de Rorschach no contiene auto referencias ni respuestas especulares, lo que indica la ausencia de cualquier tipo de exacerbación del narcisismo que implique la valoración inadecuada de sí misma o del otro. Asimismo, se comprobó la ausencia de hipervigilancia y la conservación del juicio. Por lo tanto, no sólo no quedó verificada la existencia de ninguno de los criterios diagnósticos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para concluir el diagnóstico de trastorno paranoide de la personalidad, sino que quedó verificada la ausencia de todos ellos.  Los resultados de las técnicas administradas refutan categóricamente el diagnóstico efectuado, pues los mismos denotan la existencia de una personalidad de estructura neurótica organizada de manera adaptativa, perfectamente integrada, con fusión pulsional adecuada, empleo de mecanismos evolucionados, capacidad de autocontrol, juicio y demás funciones psíquicas superiores conservadas, auto representación y cognición del mundo adecuadas, relaciones interpersonales normales, identidad sexual femenina adecuada, estado de ánimo sin alteraciones, y recursos mentales suficientes para el adecuado ejercicio de su rol de madre.

 

   A juzgar por el carácter burdo de las falsedades incoadas, del tópico tratado y del objeto de la evaluación, se infiere que el Informe 4758 expedido por el Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario José Tiburcio Borda ha tenido una finalidad maliciosa, cuyo efecto privó a una madre del vínculo con su hija, y por ende, a la niña de los cuidados de su madre. Por lo tanto, se ha demostrado que el hospital dependiente del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llega a perpetrar fraude pericial en perjuicio de alguna de las partes del litigio.

 

   Como corolario, cabe concluir que el hospital dependiente del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires o dependiente de cualquier administración pública, sea nacional, provincial o municipal, debe de abstenerse de intervenir en la administración de psicodiagnósticos derivados, en manifiesta transgresión a la Ley de Ejercicio Profesional de la Psicología, por indicación de peritos médicos psiquiatras o de peritos médicos legistas, es decir, por quienes carecen de incumbencia profesional para ello, ya que en la República Argentina ningún organismo del estado dependiente de la administración pública centralizada o descentralizada ha sido creado para que actúe en connivencia con la transgresión de la ley.

 

   Además, constituye una estafa moral a la ciudadanía la exigencia de tributos para solventar organismos estatales que asumen por función la transgresión de la ley desviándose de la función natural para la que fueron creados.